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Contaminación del aire y demencia: ¿cuáles son las fuentes más tóxicas?

Las partículas contaminantes de la agricultura y los incendios forestales se asocian con una mayor neurotoxicidad

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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 99 por ciento de la población mundial respira un aire con niveles de contaminantes por encima de lo recomendado por la institución. La contaminación del aire se relaciona con diversos padecimientos de salud y ciertos estudios la vinculan incluso con un riesgo mayor de demencia. En este sentido, una nueva investigación de la Universidad de Michigan encontró que los contaminantes provenientes de entornos agrícolas e incendios forestales parecieran ser especialmente tóxicos para el cerebro.

Estudios anteriores señalan un peor desempeño cognitivo en personas expuestas a altos niveles de contaminación del aire. Principalmente, uno publicado en la revista Journal of Alzheimer’s Disease, subraya el papel de las partículas finas PM2.5 y el dióxido de nitrógeno (NO2), ambos contaminantes provenientes de la quema de combustibles fósiles

Dichos estudios analizan principalmente las relaciones del deterioro cognitivo con la masa total de partículas finas en el aire. En cambio, la reciente investigación de la Universidad de Michigan utilizó un modelo de predicción sofisticado. Este incluyó, además de las fuentes contaminantes, la dispersión de estas partículas y sus reacciones con otras sustancias químicas en el aire.

Así, los investigadores observaron que particularmente los niveles más altos de partículas contaminantes provenientes de la agricultura y los incendios forestales se asoció con mayores riesgos de demencia. Esta asociación, de acuerdo con lo publicado en la revista JAMA internal Medicine, no puede explicarse mediante por otros factores. Es decir, es independiente de variables como el lugar de vivienda, el nivel socioeconómico, la ocupación o el lugar de origen.

Pese a reconocer la necesidad de más investigación para confirmar dichos efectos, los autores reafirman la posibilidad de reducir el riesgo de padecer demencia al disminuir los niveles de contaminación del aire. Además, al identificar las fuentes más neurotóxicas, “puede ser posible diseñar intervenciones para fuentes específicas como una forma más efectiva de disminuir la carga de la demencia”, afirman.

Además de incidir en el riesgo de demencia, la contaminación del aire también se ha vinculado con otros daños neurológicos similares a la enfermedad de Alzheimer y con la depresión en adolescentes. Asimismo, se ha medido que la contaminación del aire causó más de un millón de muertes en 2017, principalmente a causa de la quema de carbón.

Por ser la demencia la séptima causa de muerte a nivel mundial, según la OMS, se vuelve imprescindible identificar las causas que influyen en su incidencia. Particularmente, en el tema de la contaminación, identificar las fuentes con mayor neurotoxicidad podría aumentar la efectividad de las políticas de prevención en materia de salud.

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